Vuelve a la mesa un incómodo invitado. Hoy el mercado se ve dividido entre dos fuerzas: por un lado, el entusiasmo por la inteligencia artificial y, por el otro, el regreso de un viejo fantasma que muchos creían bastante más controlado, la inflación.
Mientras las compañías tecnológicas siguen empujando las bolsas hacia máximos históricos, las tasas de interés vuelven a subir con fuerza en prácticamente todo el mundo desarrollado, recordándole al mercado que crecer también tiene un costo. Y justamente ahí está hoy la gran tensión de los mercados: cuánto tiempo más puede seguir conviviendo este entusiasmo por crecimiento y tecnología con un escenario de petróleo sobre USD 100, conflictos geopolíticos y bancos centrales cada vez más incómodos con la inflación.
La semana pasada volvió a mostrar con claridad esta dinámica. En Estados Unidos, las bolsas lograron nuevamente resistir mucho mejor que el resto del mundo, impulsadas principalmente por tecnología y semiconductores, mientras Europa, emergentes y Latinoamérica corrigieron con bastante más fuerza. El S&P 500 alcanzó nuevos máximos históricos durante la semana y el Nasdaq continuó liderando las alzas mensuales gracias al fuerte desempeño de compañías vinculadas al ecosistema de inteligencia artificial. Sin embargo, bajo la superficie, el tono del mercado comenzó a cambiar lentamente. Las tasas de interés subieron de manera importante en Estados Unidos, Reino Unido, Japón y otros mercados desarrollados, reflejando una creciente preocupación respecto a inflación, petróleo y sostenibilidad fiscal. El bono americano a 10 años volvió a ubicarse sobre 4,5%, mientras el de 30 años superó nuevamente el nivel de 5%, algo que no se veía desde hace casi dos décadas.
Y gran parte de esa presión viene desde Medio Oriente. El conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue generando mucha incertidumbre. El mercado comienza a entender que un petróleo persistentemente alto podría volver mucho más difícil el trabajo de la Reserva Federal y de otros bancos centrales. De hecho, durante las últimas semanas el mercado pasó rápidamente desde discutir cuándo comenzarían los recortes de tasas a preguntarse incluso si eventualmente podrían volver las alzas. Ese cambio de expectativa es probablemente uno de los movimientos más importantes que hemos visto recientemente.
Los datos económicos tampoco ayudaron demasiado a tranquilizar al mercado. En Estados Unidos, la inflación volvió a sorprender al alza, mientras el consumo y la actividad económica siguen mostrando bastante resiliencia. En otras palabras, la economía todavía no se enfría lo suficiente como para darle tranquilidad a la Fed. Y justamente ahí aparece otro factor importante: Kevin Warsh fue confirmado como nuevo presidente de la Reserva Federal, tomando el relevo de Jerome Powell. Su llegada ocurre en un momento extremadamente sensible, donde el mercado estará atento a cualquier señal respecto al futuro de las tasas de interés. La gran pregunta ahora es si la Fed seguirá hablando de pausas y recortes o si el escenario inflacionario terminará obligándola a adoptar nuevamente un tono más agresivo.
Otro gran foco estará puesto en Nvidia, que reporta resultados el miércoles y que hoy representa mucho más que una sola compañía: se transformó prácticamente en el termómetro completo del entusiasmo por inteligencia artificial. Después de semanas donde el mercado ha premiado fuertemente todo lo relacionado con productividad, chips y tecnología, los inversionistas necesitarán confirmar nuevamente que el crecimiento sigue justificando las valorizaciones actuales. Al mismo tiempo, también conoceremos las minutas de la Fed y los PMI globales, datos que ayudarán a medir cuánto daño está generando este nuevo escenario de tasas más altas y petróleo elevado sobre la actividad económica.
Si bien el mercado sigue avanzando, cada vez queda menos espacio para errores. La inteligencia artificial continúa siendo el gran motor de las bolsas, aunque ahora convive con un entorno bastante más hostil, donde inflación, tasas y geopolítica vuelven a tomar protagonismo. La pregunta hacia adelante será cuál de estas dos fuerzas terminará pesando más: el optimismo por crecimiento y tecnología o el temor a que el mundo vuelva a entrar en una etapa de inflación más persistente. Y como suele pasar en los mercados, probablemente las próximas semanas comenzarán a entregar esa respuesta. Hasta la próxima semana.